¿LAS PIRÁMIDES SON OBRA DE UNA SUPERCIVILIZACIÓN?

Se usaron bloques de 100 y hasta 200 T. traídos de una cantera a 30 km. Están alineadas perfectamente con los puntos cardinales y el Cinturón de Orión. Los egipcios de esa época ni siquiera conocían el Hierro.

SOLUCIONES

Tú no puedes solucionar unos problemas con el mismo nivel de CONSCIENCIA que los creó. -Albert Einstein

EL HOMBRE QUE PIENSA POR SÍ MISMO

El hombre más peligroso para cualquier gobierno es el capaz de reflexionar... Casi inevitablemente, llegará a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, loco e intolerable. -H. L. Mencken

ESTRUCTURA SOCIAL PIRAMIDAL

Nuestro mundo está organizado de tal modo que una pequeña élite controla al resto a través de una jerarquía de jefes sobre otros jefes hasta llegar a los obreros en la base. El nivel de conocimiento separa a unos niveles de otros. -David Icke

GOBIERNO MUNDIAL O NUEVO ORDEN MUNDIAL

El objetivo de las élites es crear un gobierno mundial dictatorial, fascista, donde el Estado Policial es omnipresente y las libertades individuales no existen. -David Icke

NEGACIONISMO O ESCEPTICISMO CÍNICO

Condenar algo sin investigarlo previamente es la cota más alta de la ignorancia. -Albert Einstein

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La Opinión Pública lo es todo. Si está a tu favor, nada podrá salir mal. Si está en tu contra, nada podrá tener éxito. El que moldea la Opinión Pública tiene un mayor poder que el que hace las leyes. -Abraham Lincoln

RESPONSABILIDAD PERSONAL

Tú debes convertirte en el cambio que quieres ver en el mundo. -Mahatma Gandhi

EL PODER DE LA PROPAGANDA

Debe hacerse tan popular y tan simple que hasta el más estúpido la pueda entender. A la gente se la puede convencer de que el Paraíso es el Infierno, o a la inversa, de que la vida más horrible es el Paraíso. -Adolf Hitler, "Mein Kampf"

REPETIDORES

La mayoría de la gente es OTRA gente. Sus pensamientos son la opinión de otros, sus vidas una imitación, sus pasiones una cita de un libro. -Oscar Wilde

CREENCIAS

En religión y política, la gente casi siempre las adquiere, sin examinarlas, de autoridades que tampoco las han examinado y que, a su vez, las han adquirido de unos terceros cuyas opiniones no valen UNA PUTA MIERDA. -Mark Twain

PIRÁMIDE DE PODER

Es fácil que una pequeña élite controle a una amplia mayoria a través de estructuras jerárquicas donde cada uno se está en su sitio sin moverse y sin interesarse nunca por nada. -David Icke

DEBER

La cobardía pregunta si es seguro, la conveniencia si es cortés, y la vanidad si es popular. Pero la Consciencia pregunta si es JUSTO. Y siempre llega un tiempo donde uno debe tomar una postura que no es nada excepto JUSTA. -M. L. King

911 WAS AN INSIDE JOB!!

¿El atentado del 11-S fue ejecutado por el Gobierno en la Sombra de EEUU a través de infiltrados y aliados al más alto nivel en el ejército, los servicios secretos y los medios de comunicación?

¿MAGOS NEGROS CONTROLAN LA ECONOMÍA MUNDIAL?

¿El Dinero es el único Dios de este mundo porque lo controla TODO? ¿Los banqueros son los nuevos sacerdotes? ¿Los símbolos sagrados y ocultistas en los billetes atraen energías adecuadas a los fines de este clero?

¿EL 11-M FUE UN GOLPE DE ESTADO A FAVOR DEL PSOE?

Hay hechos documentados de sobra que demuestran que ciertos policías, miembros del servicio secreto, periodistas y jueces trabajaron para "dar un golpe de estado mediático" mintiendo, destruyendo pruebas o creando pruebas falsas.

¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO?

¿Otras especies y civilizaciones nos visitan con frecuencia? ¿Algunos son benéficos, otros son malvados, y la mayoría parece neutral o indiferente? ¿Los gobiernos cierran beneficiosos tratos mientras lo niegan todo?

¿NUESTRAS ÉLITES NO SON HUMANAS?

Con fama de endogámicos, herméticos, arrogantes, de "sangre azul", ¿nuestros líderes y reyes pertenecen a una raza distinta, con amplios y ancestrales conocimientos sobre la Realidad y lo Oculto?

¿NUESTROS POLÍTICOS SON TÍTERES?

¿Gente tan increíblemente estúpida e incompetente trabaja para "Amos Ocultos" que mueven sus hilos y a los que deben pagar los favores recibidos? ¿El "juego político" es una farsa para anestesiarnos?

¿SUPERTECNOLOGÍA EN LA ANTIGÜEDAD?

Es un hecho científico demostrable que ESTO no lo pudieron hacer tipos con lianas, troncos y herramientas de bronce. Tampoco podemos reproducirlo con nuestra tecnología actual.

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lunes, 19 de agosto de 2013

IV. EL NECRONOMICON: UN COMENTARIO - por Robert Turner

Fuente:

http://www.bibliotecapleyades.net/cienciareal/necronomicon/necronomicon_esp3c.htm

Información:

IV. EL NECRONOMICON: UN COMENTARIO
por Robert Turner
Me sentí interesado por primera vez en el Necronomicon hace algo más de cinco años después de que el tema llamase mi atención a través de un encuentro casual con las dos obras extrañamente inspiradoras deHoward Phillips Lovecraft. Todo empezó cuando un amigo me hizo llegar un ejemplar de The Hounter of the Dark(1). Con la primera lectura rápida quedé fascinado por la idea de que Lovecraft quizá había basado su enigmático libro de magia en algún texto mágico auténtico. Durante las siguientes semanas leí la colección completa de los escritos de Lovecraft, acumulando un archivo de detalladas notas relacionadas con el llamado Mito Cthulhu. Poco a poco me fui dando cuenta de que existía un hilo de continuidad que discurría a lo largo de toda la estructura, que unía los principales conceptos mitológicos y mágicos para formar un conjunto completo. Los libros de magia de la antigüedad, la tradición de brujería de Nueva Inglaterra, la magia de Oriente y de la Europa medieval, resultaron ser las características imperantes del arcano de Lovecraft, hábilmente integradas y ensambladas bajo un título único: “El Necronomicon”.



Lovecraft atribuye el origen del libro a Abdul Alhazred, un loco poeta árabe del Yemen que se dedicó a escribir la obra en el año 950 de nuestra era, en Damasco. Se dice que el texto árabe original del,0ecronomicon ha pasado por varias traducciones, pretendiéndose que la última de ellas es una española del siglo XVII y atribuyéndose una versión inglesa al celebrado filósofo y mago isabelino, Dr. John Dee(1527-1608).



Desde la muerte de Lovecraft en 1937, han visto la luz varios manuscritos que pretenden ser el Necronomicon, siendo el más prometedor de ellos el descubierto por L. Sprague de Camp en el norte del Iraq(2). El códice de Camp fue desenterrado en las tumbas de Duria y estaba escrito totalmente en los caracteres crípticos del antiguo duriano (una forma poco corriente del sirio), considerado durante algunos años por muchos ocultistas como el verdadero Necronomicon. A pesar de que la reciente labor de investigación realizada por Carl Tausk en Viena ha demostrado otra cosa, se ha comprobado que el texto (AL AZIF) contiene fórmulas mágicas y saber antiguo que lo relacionan con una tradición similar si no idéntica.



Durante algún tiempo busqué en vano un patrón mítico básico que reflejara con un alto grado de precisión los conceptos incorporados a los Mitos Cthulhu. Sentía instintivamente que las leyendas de cualquier cultura deben contener la clave de lo que esperaba fuese la verdadera interpretación de estos asombrosos misterios. Ninguna parecía llenar el marco por entero, ya que a todas ellas o bien les faltan detalles y antigüedad, o bien están completamente oscurecidas por un impenetrable velo de racial simbolismo indígena. Necesitaba algo que estuviese más cercano a la fuente, un mito de creación realmente antiguo, algo primordial y libre de elaboraciones perturbadoras.



Como de costumbre, la respuesta que había estado buscando apareció indirectamente y de una forma por completo inesperada. Mientras leía el ensayo crítico de Colín Wilson sobre H.P. Lovecraft en The Strength to Dream(3) me encontré con una referencia a The Call of Cthulhu y el siguiente comentario:

“...el relato parece pertenecer más bien a la Doctrina Secreta de Madame Blavatsky con sus mitos de la Atlántida y Lemuria”.
¡Era esto! Mi proceso mental funcionó, más o menos, de forma:
Blavatsky = la Doctrina Secreta = The Book of Dzyan, el libro más antiguo del mundo.
La vasta obra de Madame Blavatsky, The Secret Doctrine (4) es, de hecho, y en general, un comentario ampliado del libro de Dzyan que, a su vez, se cree que es un extracto fragmentario del Maní Loumbourm, el gran depositario de escrituras sagradas y secretos mágicos atribuidos a los dzugarianos, una raza hace mucho tiempo desaparecida que una vez habitó en las regiones montañosas del norte del Tíbet.

Un examen del texto reveló lo que yo había estado buscando. Se trataba de una serie de versos o “estrofas” narradas en términos bastante abstractos y, sin embargo, puros, acerca de cómo una vez la Tierra estuvo poseída por extraños seres caóticos e increíbles monstruos que, se afirmaba, habían traspasado la brecha desde otros universos en tiempos incalculablemente antiguos. Las estrofas continúan relatando la forma en que estos “otros” entes fueron finalmente expulsados del universo manifiesto por Ia intervención de Fuerzas aliadas a la causa del Orden.


En varios de sus cuentos, Lovecraft hace referencia al Libro de Dzyan y a fragmentos tales como:

“...las llamas vinieron... Rodearon a las Formas que tenían dos y cuatro caras. Combatieron contra los Hombres-Cabra y los Hombres con Cabeza de Perro, y los de cuerpo de pez... (Ellos)... poseyeron a los gigantes animales hembra. Y les engendraron razas mudas... Engendraron monstruos. Una raza de monstruos cubiertos de pelo rojo ensortijado andando a cuatro patas... Construyeron ciudades gigantescas de tierras raras y metales... Tallaron sus propias imágenes, a Su imagen y semejanza, y las veneraron... vinieron las primeras grandes mareas. Se tragaron los sietes grandes islas, las serpientes que volvieron a descender, que hicieron las paces con el Quinto, que lo enseñaron e instruyeron...”
(extracto de las estrofas 2, 8, 11 y 12).
En estos fragmentos llaman la atención por los grandes paralelismos con los mitos que rodearon la llegada de los Grandes Antiguos a la Tierra, sus actos de creación, batallas con otras formas primarias y la alianza final con el Engendro Cthulhu. Las estrofas 11 y 12 tratan de la expulsión final de los Grandes Antiguos por parte de los Dioses Mayores:
“Todo lo sagrado fue salvado (las criaturas naturales de la Tierra j, y lo no sagrado fue destruido (sus formas fueron dispersadas al vacío). Los color de Luna» se marcharon para siempre”(5).
Por tanto, en el Book of Dzyan sentí que había descubierto un telón de fondo mitológico algo fragmentario pero adecuado a los Mitos Cthulhu. Se dice que en el Necronomicon figura un patrón fundamental estrechamente relacionado con el cuerpo del Saber Mayor.


Mi siguiente tarea consistió en considerar el posible contenido del infamante texto de Al-hazred. Aunque en principio el libro árabe debe considerarse como básicamente nigromántico y relacionado con la evocación de entes malignos, caos, oscuridad y desorden, algunos elementos redentores hacen sentir su presencia a través de la coexistencia de fórmulas dedicadas a subyugar a los poderes demoníacos. Esto último podría indicar un alineamiento con los trabajos tradicionales de magia que constituyen el Ciclo Salomónico, y fue a estos a los que dirigí mi atención.



El texto original del Necronomicon, conocido como Al Azif, se cree. que fue escrito en el siglo X árabe. Por tanto, limité mi línea de investigación inicial a los libros de magia que se sabe han existido en este período histórico. En la supuesta era de Alhazred hay tres tratados mágicos principales con sus correspondientes derivados que. caracterizan el estilo del ocultismo de aquella época: en primer lugar, el célebre Kitab-al-Ihud(6), un misterioso manuscrito árabe del que se dice fue presentado al rey Salomón por el Demonio Asmodeo; después, las primeras versiones árabes del notable Key of Solomon, que más tarde tuvo una importante influencia en el renacimiento europeo de la magia; y en tercer lugar, la más curiosa compilación de escritores hebreos y arameos (con notas marginales en árabe), The Sword of Moses(7).


Este último texto debe considerarse el más adecuado como adición al Necronomicon. La fecha de Sword of Moses no se ha establecido de forma positiva, aunque tenemos pruebas de su existencia a principios del siglo XI, según se menciona en la correspondencia entre ciertos supuestos magos que vivían en la ciudad tunecina de Kairouan y el jefe Haya Gaon de la gran escuela de Babilonia. Este último murió en 1037(8). En el mismo contexto que The Sword of Moses, Gaon se refiere a otros dos libros de hechicería: The Great and SmalI Heavenly Halls y The Lord of the Law,
“llenos de nombres y sellos tan terroríficos, que han tenido espantosos efectos sobre los que no tienen nombre y del uso de los cuales se han sobrecogido los anteriores a ellos...”.
Los conocidos “libros negros” titulados Sixth and Seventh Books of Moses(9) son mencionados por Lovecraft en sus relatos. Si se considera la relación entre estas obras (basadas en versiones latinas alteradas deKey of Solomon o ciertos textos hebreos poco conocidos,’, The Leyden Papyrus(10) (un antiguo libro de magia egipcio que se considera que forma parte de un todo con el Eigth Book of Moses y The Sword of Moses(que se cree contiene el Ninth and Tenth Books (11) de la serie) surge con fuerza un sistema mágico estrechamente relacionado con el Necronomicon.


El contenido de la serie mosaica de libros de magia trata casi exclusivamente de la magia maligna. El siguiente ejemplo extraído de The Sword of Moses es típico por las diversas maldiciones de muerte que se incluyen en los textos:

“Yo te llamo, espíritu maligno, espíritu cruel espíritu despiadado. Yo te llamo, espíritu malo, que te sientas en el cementerio y te llevas la curación del hombre. Ve y coloca un nudo en la cabeza de 0N, en sus ojos, en su boca, en su lengua, en su garganta, en su tráquea; pon agua ponzoñosa en su vientre...”(12).
Otras fórmulas místicas revelan la forma de hacer saltar montañas en fragmentos, pasar a través del fuego sin quemarse, producir ceguera y hablar con la muerte. Abundan los sellos mágicos y personajes místicos junto a innumerables encantamientos compuestos casi por entero de palabras desconocidas apenas pronunciables y nombres como “Kso’ppghiel N’mosnikttiel y Skd Huzi”(13) ; nombres muertos pertenecientes a otras épocas remotas y completamente extintas que se reflejan en el título Necronomicon: The Book of Dead Names.


Además de la influencia de los antiguos textos mágicos, es evidente que la concepción de Lovecraft del Necronomicon y de los Mitos emparentados con él deben mucho a las tradiciones ocultas de tiempos más recientes. Hasta ahora no he podido trazar, con un mínimo de certeza, la exacta naturaleza de la evidente conexión de Lovecraft con el moderno Esoterismo Occidental, pero parece bastante verosímil que se haya establecido a través de la comunicación con los escritores Algernon Blackwood y Arthur Machen. Tanto Blackwood (1869-1915) como Machen (1863-1947) eran Iniciados en la Orden Hermética del Amanecer Dorado (una fraternidad mágica que floreció en Inglaterra con el cambio del siglo) y ambos eran adeptos a la corriente del saber oculto tan poderosamente ilustrado por Lovecraft.



Muchas de las bárbaras evocaciones y nombres de particular estructura gramatical que tanto abundan en los Mitos Cthulhu pueden ser seguidos hasta un origen parecido al de aquellas extrañas entonaciones llenas de trabalenguas, conocidas por los ocultistas con el nombre de enoquiano, la columna vertebral del sistema de magia del Amanecer Dorado. Las Invocaciones Enoquianas (o Claves) tuvieron su origen en los experimentos ocultistas del Dr. John Dee y su principal vidente Sir Edward Kelly, las cuales están anotadas en la vasta obra de Dee: Liber Mysteriorum (14).


Los cuarenta y ocho(15) encantamientos mágicos, recibidos a través de médium en el año 1584, están escritos en un idioma extraterrestre de una compleja estructura gramatical y se cree que con su empleo, el hombre puede pasar más allá de la esfera de las limitaciones físicas, convocar espíritus para que cumplan sus órdenes y aprender todos los misterios del tiempo y el espacio. La referencia de Lovecraft a la traducción inglesa que el Dr. Dee hizo del Necronomicon en The Dunwich Horror, asumió de pronto una nueva y apasionante importancia en mis investigaciones al descubrir en la Colección Harleian de Manuscritos del Museo Británico una carta escrita a Dee por un erudito desconocido (fechada en 1573) que se refería a “la ciudad de Donwiche” {la antigua forma de escribir Dunwich) (16) parcialmente sumergida en el mar(17}.

Desde luego, esto último podría parecer casual, pero si se considera el hecho de que la traducción del Necronomicon de John Dee sólo aparece en The Dunwich Horror y que la ciudad de Dunwich en Inglaterra está casi a la misma distancia de Londres que su doble ficticio del norte de Massachusetts lo está de New London, Connecticut, aproximadamente 120 km. en cada caso, va perfilándose un patrón definido. ¿Es el Dunwich del cuento de Lovecraft una reconstrucción, una réplica geográfica de aquella ciudad de Inglaterra que mereció el interés del misterioso Dr. Dee? ¿Fueron las veladas referencias de Dee a ciertos elementos extraños hallados entre las ruinas de la antigua Dunwich lo que excitó la curiosidad de Lovecraft?

En la antigüedad, Dunwich fue llamada Sito Magnus por los romanos, el Lugar del Amo, una región rica en tesoros arqueológicos. Los documentos posteriores de Dee dan cuenta de un misterioso sepulcro descubierto en Dunwich después de la demolición de la ruinosa iglesia de San Juan. La tumba contenía una gran piedra curiosamente conformada a semejanza del cuerpo humano. Dentro del hueco interior de la piedra yacía un cadáver vestido extrañamente que, al ser tocado, se deshizo inmediatamente’ en un fino polvo(18).


Es extraño observar que, incluso hasta hoy en día, al muerto de la antigua Dunwich continúa negándosele la paz en su tumba, ya que los persistentes estragos del mar profanan los pocos cementerios de la ciudad que han quedado. De la pared del acantilado a menudo caen a las olas esqueletos humanos acompañados algunas veces de una lluvia de huesos(19). 

Tanto Dee como Lovecraft sostuvieron que en algunas regiones de la Tierra confluían perturbaciones elementales y campos de energía misteriosa. Dunwich parece que exista simultáneamente en los planos de la realidad y de la imaginación, y cada aspecto evoca una “atmósfera” común de “cosa diferente” al enlazar las mentes de dos hombres separados en el tiempo por un lapso de más de tres siglos.


Cuanta más evidencia obtengo, más convencido estoy de que Lovecraft estudió, efectivamente, transcripciones de diversos escritos de Dee junto con textos de un significado mágico general, los cuales pudieron haberle sido transmitidos por Blackwood o Machen durante los primeros años de este siglo, y que el Necronomicon se refiere a diversos textos relacionados entre sí y no a una obra única. Textos paralelos a muchos de los más importantes libros mágicos pueden hallarse tanto en la Biblioteca del Congreso como en la famosa colección de la Universidad Brown, en donde Lovecraft pudo haber estudiado mientras daba forma a sus Mitos Cthulhu. Pero además de su conocimiento de los textos mágicos existentes, Lovecraft demuestra algo más: hay indicios de un claro acceso a secretos “Interiores”, secretos que durante su vida permanecieron sin revelar a nadie excepto a un selecto grupo de Altos Iniciados.

En su novela The Case of Charles Dexter Ward, Lovecraft emplea con gran efecto el simbolismo de Caput y Cauda Draconis, la Cabeza y la Cola del Dragón Luna, combinado con una fórmula de transformación mágica de naturaleza notablemente similar a un rito alquimista realizado por los magos del Amanecer Dorado. A pesar de que Lovecraft no era un Iniciado en el estricto sentido de la palabra, es evidente que se había ganado la confianza de los que lo eran, según se demuestra en el ejemplo anterior y en tantos otros dispersados por toda su obra.


Kenneth Grant, jefe del OTO (Ordo Templi Orientis) y autor de varios libros sobre tradición mágica, también sugiere que Lovecraft tenía un contacto específico con las escuelas de misterio occidentales y argumenta que:

“Lovecraft empleaba la ficción para resaltar conceptos de realidad que, en su época, se consideraban demasiado fantásticas para ser presentadas en cualquier otro medio”(20).
Además, Grant da a entender que Lovecraft nunca fue del todo consciente de las fuerzas exteriores que influenciaban sus escritos, y empleó la última parte de su vida intentando vanamente negar su existencia. En conjunto, yo me sentía inclinado a estar de acuerdo con el concepto de los Mitos Cthulhu de Kenneth Grant, ya que muchas de sus ideas reflejaban casi exactamente las mías. La principal diferencia entre los puntos de vista de Grant y los míos reside en nuestras respectivas aproximaciones al Necronomicon, porque a pesar de que Grant cree que los Mitos son válidos en su aspecto oculto, considera que el Necronomicon es ficticio, una invención de la fértil imaginación de Lovecraft.


El propio Lovecraft admite y revela que muchas de las destacadas características de los Mitos Cthulhu le fueron transmitidos por medio de sueños, sueños recurrentes de sorprendente claridad y continuidad.



Muchos ocultistas creen que los sueños de esta naturaleza son el medio que tiene la mente subconsciente para registrar contactos astrales. El fluido etéreo de la Luz Astral es considerado una sustancia semimaterial dotada de una gran plasticidad; un archiva natural que envuelve la Tierra y retiene en su estructura la marca de cada suceso, pensamiento, palabra y acto que se ha producido desde la formación del planeta. La tradición oculta sostiene que este depósito de información, conocido en Oriente como Registros Akashicos, puede ser accesible a voluntad por aquellos que poseen la necesaria habilidad síquica y que, asimismo, pueden manejarse para que proporcione imágenes efectivas mediante la aplicación de la necesaria química mental. Las imágenes de los entes así formados se consideran “Elementos Artificiales”, criaturas formadas por la mente, dotadas de identidad propia y capaces de una existencia indefinida dentro del continuo espacio-tiempo.


Además, una vez se ha creado una tal forma, se cree que proporciona un punto de intersección entre planos, a través de los cuales, cualquier fuerza parecida puede tener acceso a nuestra particular parcela del Cosmos. Por tanto, ¿es qué Lovecraft pobló el Plano Astral con los entes de los Mitos Cthulhu por medio de la referencia subconsciente a los registros Akashicos y, al hacerlo, proporcionó una “puerta de acceso” a través de la cual las mentes de los Seres Exteriores pudieran volver a manifestar su influencia? Los ocultistas sostendrían como cierto que si los Grandes Antiguos estuvieron efectivamente en la Tierra, la Luz Astral debe de haber retenido un registro de su historia y que cualquiera que se arriesgara a hurgar en estos principios podría animar, tanto consciente como inconscientemente, formas astrales estáticas mediante el proceso de constante meditación.

Una vez establecidos, los entes astrales de esta naturaleza aumentan en poder y vitalidad en proporción directa a la cantidad de energía mental enfocada sobre ellos, hasta que, finalmente, alcanzan una etapa de desarrollo que les permite obtener un cierto grado de acción automotivada. Al igual que la histeria en masa de las multitudes, lo que empieza como un pequeño chorro crece rápidamente hasta convertirse en un furioso torrente.


En los tiempos modernos, la principal fuente de información en lo que se refiere al fenómeno de la Luz Astral debe encontrarse en los escritos del famoso ocultista francés Alphonse Louis Constant (18-10-1875), más conocido por el seudónimo de Elifás Levi Zahed.



Levi se refiere a la Luz Astral de varias maneras:

“el OD de los hebreos, el éter electromagnético, el cristal universal de visiones, que sigue la ley de las corrientes magnéticas y está sujeto a la fijación por una proyección suprema del poder de la voluntad, es la primera envoltura del alma y el espejo de la imaginación”(21).
Levi revela además que la Luz Astral es el hábitat natural de “aquellas larvas fluídicas conocidas en la antigua teúrgia con el nombre de “Espíritus Elementales”(22). La Ciencia Oculta sostiene que si entes no reprimidos formados en el pensamiento son atraídos por la fuerza de la vida de su creador como una aguja por un imán, tiene lugar, con infernal deleite, una absorción de sus energías espirituales hasta producir el completo agotamiento del fluido de su vida. ¿Estuvo Lovecraft poseído por envolturas misteriosamente animadas que buscaban su entrada desde el vacío?

El ataque psíquico de esta naturaleza se manifiesta, en primer lugar, por un estado general de hipersensibilidad mental, seguido de un sentimiento de conciencia extrañamente orientado que aumenta a medida que la víctima ajusta inconscientemente su proceso mental al de su compañero de alma no invitado. Se vislumbran mundos extraños, revelados por primera vez durante el sueño, que empiezan a manifestarse por encima del horizonte de la mente en vigilia; se producen formas agudas y peculiarmente distorsionadas de audición, así como una ampliación de la visión que conducen a la posibilidad de captar sonidos que están más allá del espectro normal y a un sentido no lineal, de la geometría del espacio. Todos estos elementos son primordiales en las estructuras de Lovecraft y se revelan en sus escritos en términos que no admiten duda. En la introducción de este libro, Colín Wilson hace referencia al estado de letargo físico casi permanente en que estuvo sumergido Lovecraft al final de su vida.

Sus tensiones mentales, así como una poderosísima sensación de opresión, estaban asociadas a extraños raptos de espíritu, visiones, sueños de paisajes imposibles e increíbles ciudades. En resumen, Lovecraft presentaba todos los síntomas tradicionales de un alma apresada en una trampa de las fuerzas del mal.


Es sabido que Lovecraft experimentaba una gran dificultad para retener el calor corporal, particularmente en la última parte de su vida, cuando su odio hacia las temperaturas a todas luces moderadas se convirtió en obsesión. ¿Otro síntoma de posesión demoníaca? Cito las palabras de Elifás Levi:

“Dichas larvas absorben el calor vital de las personas de buena salud y agotan rápidamente a los débiles. De ahí viene la leyenda de los vampiros, entes de terrible realidad que, como es bien sabido, se han manifestado de vez en cuando. Esto explica también porque en las proximidades de los médium, que son personas obsesionadas por las larvas, se produce un descenso de temperatura de la atmósfera(23).
Lovecraft estaba familiarizado con las obras de Levi, pero ¿le llegó demasiado tarde la comprensión clara de las palabras del Amo? En The Case of Charles Dexter Ward(24} leemos:
“Aquí, esto está escrito exactamente igual a como lo anotó la Sra. Ward de memoria, ni tampoco hasta entonces le había sido mostrada la autoridad en las páginas prohibidas de Elifás Levi; pero su Identidad era inconfundible, y palabras tales como Sabaot, Metraton, Almonsin y Zariatnamik transmitían un estremecimiento de espanto al investigador que había visto y sentido tanta abominación cósmica sólo a la vuelta de la esquina”.
Cabria preguntar: ¿por qué las obras de un cabalista cristiano como el venerable Elifás Levi son calificadas de “prohibidas”? ¿Había tropezado Lovecraft con la raíz de sus pesadillas y descubierto que “aquello que estaba a la vuelta de la esquina” era demasiado para ser soportado o tan sólo admitido por él mismo?


Es evidente que en los últimos escritos de Lovecraft prevalece un elemento de temor y que, rápidamente y en alarmante “crescendo”, se va perfilando el resurgimiento final de un enraizado horror, un horror de los que él mismo evocó tan convincentemente, a la vez que su incapacidad para controlar las fuerzas desencadenadas. Los términos “repugnante”, “escalofriante”, “prohibido” y “espantoso” se emplean con una frecuencia cada vez mayor a medida que el modelo de los Mitos se acerca a su conclusión. En su relato final, escrito en 1937, el año de su muerte, Lovecraft narra un cuento aleccionador sobre la difícil situación a la que siempre envuelven los impenitentes diletantes de las artes nigrománticas. La quema de libros prohibidos, la transfiguración del heredero del hechicero, la posesión de un alma por otra, todos son signos de advertencia que ponen de manifiesto el extremado peligro de los que, intencionadamente o no, pisan el camino de las tinieblas (25).



Cuando el panteón de entes que hay en el Necronomicon se contempla desde el punto de vista de lo oculto, debe presentar problemas de interpretación debidos a su misma singularidad. Los estudiosos del Sistema enoquiano no tendrán ninguna duda al encontrarse con dificultades similares e intentar establecer una correlación entre el extraño conjunto de espíritus de Dee y los que se citan en otros libros mágicos existentes. Los entes que están clasificados en el Necronomicon, al igual que los del sistema de Dee, pueden considerarse exteriores al tiempo reconocido para las tradiciones mágicas y cabalísticas, aunque en cierta manera, conectados con él.



Al tratar con las problemáticas fuerzas etéreas de esta naturaleza, siento que la mejor aproximación hacia la construcción de una jerarquía inteligible es a través de un cuidadoso examen de las correspondencias elementales atribuidas a cada potencia mundial. Una vez establecida una tabla de relaciones elementales, el sistema puede elaborarse después con la adición de las referencias astrológicas y geográficas asociadas.



En un intento de clasificar la naturaleza de las diversas fuerzas nombradas en el presente libro de magia, presento la siguiente compilación para que sirva de ayuda a los estudiantes de los oculto:

LOS GRANDES ANTIGUOS


El Panteón en orden de presidencia

  • AZATHOT:
    La morada del Caos Primigenio en el centro del infinito, sin forma e incognoscible. El Primer Motor en la Oscuridad; la Confusión, el Demoledor del pensamiento y de la forma. La antítesis de la creación; el aspecto básicamente negativo del Fuego Elemental referible, astrológicamente, al arcaico Leo y, en la esfera terrestre, al Oculto Sur.
  • YOG-SOTHOT:
    El Todo-Uno, Co-regente de Azathot; el vehículo del Caos. La manifestación Exterior de la Elocución Primaria, la Puerta al Vacío, a través de la cual deben entrar “Los de Fuera”. La Exterior inteligencia activa de El, el que nunca quedará encerrado en la impenetrable oscuridad. La positiva manifestación del Fuego, marcado en el firmamento por el Signo dei León, pero más particularmente por la estrella conocida por los antiguos Arabes como Al Kalb al Asad, y por los romanos como Cor Leonis, el Corazón del León, que está dentro del pecho del celestial animal. En el mundo, su situación cardinal es la del Sur inmediato.
  • NYARLATHOTEP:
    El Caos reptante, el Eter que media entre los diversos aspectos de los Grandes Antiguos. El receptáculo de su Voluntad combinada. Su mensajero y siervo, capaz de existir en cualquier figura y forma, en cualquier región del tiempo y del espacio. Astrológicamente relaciono a Nyarlathotep con la Vía Láctea, esa mística franja de nebulosa luminosidad que se extiende a través de los cielos con una inclinación de 63º con respecto al ecuador celeste y que indica el círculo de nuestra galaxia. Los antiguos acadios atribuían a este torrente de pálida luz a su Mito de la Gran Serpiente, y los polinesios la llamaban el largo y azul tiburón comedor de estrellas. En la India se la conocía como Nagavithi, el Camino de la Serpiente.
  • HASTUR:
    La Voz de los Antiguos. El Vengador y Destructor, el Caminante sobre el Viento (el Wendigo de la tradición de los indios pieles rojas). El que no debe ser nombrado. En la esfera de los Elementos Hastur está asignado al Aire, el Elemento de con tienda, y entre las constelaciones, indicado por el Signo de Acuario, un asterismo dedicado a regir el Trígono Etéreo. En el aspecto terrestre, Hastur está asignado al Este.
  • CTHULHU:
    Señor de los Profundos, Inicia dar de Sueños. Cthulhu está representado entre los Elementos por el Agua y, astrológicamente, por la forma del Escorpión, conocido por los acadios como Girtab, El Agarrador o Aguijoneador, ante el cual hay que inclinarse. Geográficamente, Cthulhu está referido al Oeste, el lugar de la muerte en la religión de los antiguos Egipcios.
  • SHUB-NIGGURAT:
    El Gran Macho Cabrío Negro de los Bosques con un Millar de Jóvenes. La manifestación Terrenal del Poder de los Antiguos. El Dios del Aquelarre de las Brujas. La naturaleza Elemental de Shub-Niggurat es la de la Tierra, simbolizada por el signo de Tauro en los cielos y, en el mundo, por la Puerta del Viento del Norte.
LOS DIOSES MAYORES


Aunque en el texto del Necronomicon se presuponen varios seres benignos, sólo se cita de forma explícita el nombre de Nodens, el Señor del Gran Abismo. El hábitat natural de los Dioses Mayores se considera que está en una región próxima a la estrella Betelgeuse, en la constelación de Orión. En el gran almanaque de los astrónomos árabes, conocido por Tablas Alfonsinas, posteriormente traducido por entendidos europeos como Los Libros del Saber de Astronomía (26), Betelgeuse se presenta de varias maneras:

  • Al Mankib, el Hombre
  • Al Dhira, el Brazo
  • Al Yad al Yama, la Mano Derecha (del Gigante)
Es interesante observar que Machen se refiere al Señor Nodens en su Great God Pan como un dios con una mano de plata, haciéndose eco de la última de estas designaciones árabes.
Los Dioses Mayores se revelan en la tradición antigua como los protectores de la raza humana, y su gran relación con la humanidad se corrobora después por su signo, que es una forma de Pentagrama Resplandeciente, el Signo Mayor. El Pentagrama es reverenciado por los ocultistas como la Estrella de los Tres Reyes Magos, el símbolo del Hombre, el Microcosmos, divinidad que se manifiesta en forma humana. Mágicamente, se considera que el hombre es una criatura formada por los cuatro elementos Fuego, Aire, Agua y Tierra mediante el poder del Espíritu, el quinto de los elementos, o Elemento Oculto, simbolizados por los cinco puntos del Pentagrama. Por tanto, puede deducirse que el poder del Signo Mayor sobre los Antiguos reside en la relación con una raza de seres henchidos de los cinco Poderes Universales, como oposición a la constitución unielemental de sus agresivos rivales (los Antiguos).

En su libro The Syrius Mystery(27), Robert Temple sugiere que la raza humana pudo haber sido introducida en los beneficios de la ciencia y la civilización por seres venidos de un planeta del sistema planetario de la estrella Sirio. Sirio está en la constelación del Can Mayor y está muy cerca (aparentemente) del “Talón de Orión”, cuya estrella principal es Betelgeuse, en la región de los legendarios Dioses Mayores. ¿Puede representar esta teoría y los paralelismos similares que se reflejan en tantos mitos antiguos la aparición de borrosos recuerdos raciales conectados con la génesis del hombre? ¿Y si fueron efectivamente los Dioses mayores los misteriosos progenitores del hombre?


Esto representa mi concepto inicial del Necronomicon, un libro de escritos y viejas tradiciones que existen principalmente a un nivel subjetivo, aunque en paralelo con varios importantes textos místicos. Un libro de magia compuesto por diversos elementos que yace secretamente enterrado en los oscuros recovecos de la mente humana. Un patrón arquetípico que subraya y mitifica un conjunto da datos mágicos y mitológicos aparentemente inconexos. 

Así las cosas, dejé descansar el tema totalmente desprevenido contra el giro sin precedentes que iban a tomar pronto los sucesos, los cuales alterarían radicalmente mis conclusiones previas sobre los que, seguramente, deben ser 1os textos mágicos más controvertidos y enigmáticos.



Mientras estaba recopilando material para un libro sobre los documentos inéditos de John Dee, encontré un manuscrito críptico del siglo XVI conocido como Liber Logaeth o The Book of Enoch (28). El manuscrito consistía en 101 cuadrados mágicos sumamente complicados, 96 de los cuales constaban de 49 x 49 celdillas y 5 de 36 x 72 celdillas. Todo el conjunto estaba adornado por una serie muy confusa de letras (en alfabeto latino) y números en un orden absolutamente aleatorio. Quedé totalmente desorientado sin saber qué hacer con este manuscrito de Dee tan particular, el cual llevaba el título de Liber Mysteriorum Sextus et Sanctus, el Sexto Libro de los Santos Misterios(2S). Las diversas referencias al Liber Logaeth en las obras publicadas establecían que Dee empleó el libro a modo de sistema de índice cruzado que le permitía formar otra serie de cuadrados mágicos conocidos como las Tablillas Enoquianas. Si esto era así, ¿por qué esta complejidad? La suma total de las letras de las Tablillas Enoquianas es sólo de 644, por lo que parecía absurdo que fuese necesario un sistema cruzado con más de 240.000 letras solamente para su formación. No, debía de haber otra explicación. El mismo Dee dejó muy poca información en su Sexto Libro Sagrado, aparte de decir que contenía “El Misterio de nuestra Creación, la Edad de muchos años y el fin del Mundo” (30) y que la primera página del libro representaba el caos.



Se me ocurrió que el conjunto podría haber sido en algún tipo de código o sistema cifrado isabelino. Si era así, presentía que no había ninguna probabilidad de que yo fuese capaz de desenmarañar algo de una complejidad tan extraordinaria sin la ayuda de un experto en criptografía. Entonces recordé el éxito del Dr. Donald Laycock, un filólogo australiano que había empleado un ordenador en un esfuerzo para probar la validez del lenguaje enoquiano de Dee. Laycock después de una reunión para beber unas copas en el Club de las Artes Teatrales de Londres, me había explicado, hace algunos años, la elevada concordancia que había observado con su ordenador. Sin embargo, el problema presente era bastante distinto al que fue resuelto por Laycock, porque ahora se trataba de un intento de descifrar un código desconocido sin emplear ni un fragmento de información concreta como guía.



Comuniqué mi apuro en una carta que escribí a Colín Wilson, el cual me respondió poniéndome en contacto con David Langford, un joven experto en ordenadores, el cual me ofreció entusiásticamente su ayuda en el asunto. Pronto se puso en evidencia que David Langford era la persona completamente idónea para la compleja labor que había que desarrollar, no sólo porque tenía acceso a uno de los más sofisticados ordenadores que había disponibles, sino también por sus considerables conocimientos sobre las técnicas isabelinas de cifrado, ya que era investigador de la criptografía baconiana (de Bacon). En su momento le transmití una copia fotográfica del Liber Logaeth de Dee y esperé impacientemente los posibles resultados. Como David Langford ya trata adecuadamente en este libro el laberinto del programa del descifrado, pasaré rápidamente al sorprendente y totalmente inesperado resultado de este trabajo.


Durante los meses en que las páginas del misterioso manuscrito de Dee estuvieron sometidas a un examen metódico y cuidadoso, entre David Langford y yo se cruzó un voluminoso acopio de correspondencia, y los trozos de cada nueva información se analizaron uno por uno como parte del inequívoco e increíble patrón que iba surgiendo lentamente. Desde luego, el manuscrito se había escrito expresamente en clave, con una clave de gran complejidad, y quienquiera que codificara originalmente el manuscrito, dio unos increíbles rodeos para guardar el secreto de su contenido. Las razones para unas precauciones tan elaboradas eran muy fáciles de adivinar, ya que el texto montado, aunque algo inconexo y sin título, podía ser nada menos que un resumen de aquel Necronomicon tan difícil de conseguir. Los nombres de los entes, los lugares y los conceptos mitológicos resultaban casi idénticos a los dados por Lovecraft.


La pregunta era: ¿cómo podía compararse tan estrechamente la descripción de Lovecraft del Necronomicon con nuestro texto recién descubierto? Era inconcebible que antes se hubiese hecho un descifrado del criptograma de Dee sin la ayuda de la moderna cibernética, a menos que alguien, por una casualidad extremadamente remota, hubiese dado con las claves ocultas para su interpretación. Por otra parte, el texto codificado de Dee podía haberse extraído de un manuscrito anterior, un ejemplar del cual podía haber llegado a poder de Lovecraft. Quedan muchos problemas por resolver; si hubiésemos descubierto ciertos fragmentos del verdadero Necronomicon, también hubiera sido perfectamente posible que existiesen traducciones árabes, griegas, latinas y españolas del texto mencionado por Lovecraft. Si así fue, ¿cuál habría sido su suerte? Creemos que nunca sabremos todas las respuestas y, por ahora, no podemos hacer otra cosa que presentar al mundo los frutos de nuestras investigaciones con la esperanza de que algún día otros puedan aportar las piezas finales del rompecabezas metafísico y se complete la historia del enigmático Necronomicon.



En los mitos de cada raza y clima encontramos la huella de los personajes extracósmicos que pululan por las páginas del Necronomicon. En el Himalaya, la leyenda del Hombre de las Nieves sigue viva y continúa siendo resucitada incluso por los más prosaicos miembros de las expediciones montañeras. ¿Es qué desde la prehistoria de la Tierra aún vagan monstruos alienígenas por las silenciosas cimas, se esconden bajo los océanos, o deambulan en la noche por lugares desolados? 

En un antiguo tratado hindú conocido por Rigveda, leemos acerca de Dasyu y Dasa, la Gente Oscura, los enemigos sobrehumanos de la especie humana que viven bajo tierra; sobre extraños prototipos de la prehistoria descritos como gigantes “altos como montañas”, demonios “como árboles que andan”; y también sobre Rakshasas, el de la cabeza de tigre y el feo Vaitikas, con un ala y un ojo.


El mito peruano habla de los Guachines, los Oscuros o los sin rayo: los habitantes de la Tierra primitiva. La leyenda de los pieles rojas conserva religiosamente a Camazotz, Señor de los Murciélagos, una espantosa criatura híbrida con alas parecidas al cuervo y serpientes saliendo de su cara. En 1686, Robert Plott registra la aparición de luces globulares en el cielo, lluvias de piedras marcadas con trazos lineales, extraños sonidos llevados por el viento que desafían todos los intentos de explicación racional, y el nacimiento de niños “de ningún sexo” con varias cabezas(31). Más recientemente, Charles Fort, un maestro del siglo XX sobre fenómenos inexplicados nos informa a través de sus escritos de que:
“los demonios han visitado la Tierra” y continúan haciéndolo. Durante toda su vida, Fort recopiló más de 40.000 notes sobre temas que van desde guijarros negros no meteóricos que cayeron sobre Wolverhampton, Inglaterra, en el año 1858(32), hasta relatos sobre extrañas ciudades y criaturas con alas de tres metros de largo “andando de forma patosa sobre pies palmeados”(33).
¿Es el hombre, en realidad, el más antiguo o el último de los amos de la Tierra? Quizá sabremos pronto las respuestas, ya que durante las últimas décadas, la Tierra parece que está siendo visitada repetidamente y cada vez con mayor frecuencia por misteriosos intrusos. Desde lugares de Virginia Occidental continúa informándose sobre el Hombre Mariposa, un humanoide oscuro y con alas; monstruos y serpientes de mar llenan los océanos y los lagos; los encuentros OVNI se han convertido en un acontecimiento casi diario, ¿Qué significa todo esto? ¿Es qué la humanidad ha sido de pronto víctima de la ilusión, la histeria y el autoengaño a una escala hasta ahora sin precedentes, o estamos quizá asistiendo a un retorno gradual a aquellas fuerzas que una vez inspiraron a un loco árabe a cantar, bajo una Luna en cuarto creciente, un extraño y raro pareado?


Eso que no está muerto, que puede permanecer eternamente, y con desconocidos eones(34) incluso la muerte puede fenecer.




NOTAS:
(1) The Haunter of the Dark and other tales of horror, H.P. Lovecraft, Gollanez, 1966. (2) Publicado en facsímil con el título Al Azif, con una introducción de L. Sprague de Camp, Owlswick Press, Filadelfia, 1973.
(3) The Strength to Dream, Colín Wilson, Gollanez, 1963.
(4) The Secret Doctrine, H.P.Blavatsky, 3 vals., The Theosophical Publishing House, Londres 1928. (5) The Secret Doctrine, H.P. Blavatsky, vols, 1 y 2. Ver también: Man, the Measure of AlI Things, Sri Krishna Prem y Sri Madhava Ashish, Rider, 1969; Man Son of Man, Sri Madhava Ashish, Rider, 19l0. (6) Ver Oriental Magic, Idries Shah, Rider, 1956.
(7) The Sword of Moses, M. Gaster, Samuel Weiser, Nueva York, 1970.
(8) Ibíd, p. 15.
(9) Sixth and Seventh Books of Moses, anónimo, editado en EE.UU.
(10) The Leyden Papyrus {conocido por el Papiro Mágico Demótico de Londres y Leiden}.
(11) The Mystery of the long lost 8th, 9th& 10th Books of Acoses, H. Gamache, Sheldon, EE.UU.
(12) The Sword of Moses, M. Gaster, p. 51.
(13) Ibíd, p. 17.
(14) Ver Manuscritos Sloane 3188 y Apéndice Cotton XLYI (Partes 1 y 2), Biblioteca del Museo Británico, Londres.
(15) Algunas veces se añade una invocación sin numerar que hace un total de 49.
(16) La antigua capital de East Anglia, situada entre Southwold y Sizwell en el condado de Suffolk.
(17) Ver Manuscritos Harleian 532, Museo Británico, Londres.
(18) Ibíd.
{19} Ver A guide to Dunwich, Jean J. Carter.
(20) Cults of the Shadow, Kenneth Grant, Muller.
(21) The Story of Magic; Elifás Levi (Trad. por A.E. Waite), Rider, 1963.
(22) Ibíd, p. 104.
(23) Ibíd, p. 106.
(24) The Case of Charles Dexter Ward, H;P. Lovecraft, Panther, 1963.
(25) Ver The Evil Clergyman, H.P. Lovecraft, 1937.
(26) 0. de T. En castellano en el original.
(27) The Sirius Mystery, Robert Temple, Sidgwick and Jackson.
(28) Manuscritos Sloane 3189, Biblioteca del Museo Británico, Londres. (29) También llamado Liber Mysteriorum l& Sancti) Parallellus 1Yovalisque: El, Sexto Libro de los Misterios y los Paralelos de la primera tierra Sagrada sin cultivar.
(30) Ver A True and Faithful Relation of what passed far many years between Dr. John Dee and Some Spirits (Ed. Meric Casaubon, 1659), Londres.
(31) The Natural History of Staffordshire, Robert Plott, 1686.
(32) The Book of the Damned, C. Fort.
(33) 0ew Lands. C. Fort.
(34) 0. de T. Entre los gnósticos, cada uno de los Genios Creadores emanados de la Divinidad Suprema. 

domingo, 18 de agosto de 2013

Weird Tales - Red Ice Creations

Fuente:

http://www.redicecreations.com/specialreports/2005/11nov/occultnecronomicon.html

Información:

Weird TalesThe Necronomicon, HP Lovecraft, Abdul Alhazrad, Aleister Crowley, Michael Aquino, John Dee & Peter Levenda 
2005 11 24

By Jeff Wells | rigorousintuition.blogspot.com
"A dangerous book. The theological equivalent of a loaded gun." - William S Burroughs on the Necronomicon.


Two different version of the The Necronomicon


Into the Mauve Zone 
The Necronomicon isn't supposed to exist, but - like so many things that shouldn't - it does. And how it's come to exist makes an interesting, and troubling story.

But first, let's talk about HP Lovecraft, who imagined the book into fiction. I've mentioned previously his influence upon occultists of the Left Hand Path. (And Erik Davis, author of TechGnosis, has written an excellent overview of Lovecraft Magick here.)

Figures such as Michael Aquino, who composed a "Call to Cthulhu" ritual before he left the Church of Satan to found his Temple of Set, have adopted aspects of Lovecraft's mythos and imagery of hungry, tentacled gods in order to stimulate their own magick. (Also by Aquino, the "Ceremony of the Nine Angles" includes an evocation of Lovecraft's Azathoth, Yog-Sothoth, Nyarlathotep and Shub-Niggurath.)

Kenneth Grant, a living disciple of Aleister Crowley who believes himself to be his rightful heir , founder of the "Typhonian" OTO and the first apostle of the Cult of Lam, takes things much further. Grant believes Lovecraft, a self-described "mechanistic materialist," to have been a "natural adept" who was able to unconsciously enter the abyss. (Lovecraft claimed many of his ideas came to him in disturbing dreams.) According to Grant's understanding of Qaballah, and following the Crowley model, the abyss is entered by Daath, the 11th circle of power on the tree of life. Grant calls it the "Mauve Zone."The Necronomicon Files co-author John Wisdom Gonce III describes it as a "kind of Sephirothic worm-hole allowing access not only to the Qlippoth [the shells of horror and disease that mirror the Sephiroth as a Tree of Death], but also to other nonhuman worlds." To Grant, the Qlippothic universe is connected by 22 "Tunnels of Set" - sort of a underworld autobahn of demons and sundry horrors. And to Grant, it's all good. Gonce writes: "the universe of the tunnels is perceived as evil only by those who are unenlightened about their real importance. In Grant's view, the abhorrent entitites lurking in the Tunnels of Set are not 'evil spirits' per se, but primal atavisms within the human consciousness, which the magickal practitioner can access by means of sex magick rituals."

Grant makes much of what he regards as unaware correspondences between Lovecraft, Crowley and others. Elizabethan occultist John Dee mentioned an Enochian demon called "Choronzon" who he said may interfere with a magician's work. Crowley called Choronzon "the Breaker-Down of all Thought and Form," and said he was the guardian of the gateway of Daath. Grant says Lovecraft knew him as "Yog-Sothoth," for this line fromThe Dunwich Horror: "Yog-Sothoth is the gate. Yog-Sothoth is the key and the guardian of the gate."

Occultist Barry Walker elaborates on the correspondences, and on the "Mauve Zone":


To illustrate this link here are some examples cited by Grant: Al Azif [Lovecraft's Arabic title for original manuscript of the Necronomicon], the book of the (mad) Arab. This book is referred to as all powerful in a magical sense corresponds to Crowley’s Al vel Legis. Crowley claimed this book to contain the supreme spells. The Great Old Ones from the Mythos = The Great Old Ones of the Night Time, a phrase which occurs in rituals of the Golden Dawn. The Cold Waste, Kadath = Hadith, the Wonder of the Waste, a title taken by Crowley etc. etc. There are many other parallels but these point out the path for you to follow if you want to find others.The above list shows how there are indeed links between what was understood to be only “fictions” and a “real” occult tradition. It seems that Lovecraft was a channel, chosen or random, for ideas to ooze into our reality from beyond. The place where these ideas come from has become known amongst Typhonian occultists and others as the Mauve Zone, a place where the concepts such as “real” and “unreal” lose any meaning, a zone which can spill from the pages of a book into the mind of its reader, opening up a gate though which the Great Old Ones can, once again, gain a footing on our world.
Simon Says 


H.P. Lovecraft's Cthulhu


But that's enough of that for now. What was this about the Necronomicon?

Even if you haven't read Lovecraft you must have heard of it. It's a supposedly 1,200 year old text by the "Mad Arab" Abdul Alhazrad (a name Lovecraft coined as a boy), containing fearsome spells for invoking the "Old Ones" of the Cthulhu Mythos. And of course it was Lovecraft's invention, and it provided a nice linking device for his fiction. But apart from a few quotes salted in his stories, he didn't write it.

So what is that paperback book that hasn't gone out of print for 25 years?

There have been a number of claimants to the title, but by far the most popular - and also, seemingly, the most "magickal" - is known as the Simon Necronomicon.

The legend of this Necronomicon is that in 1972, two monks who had been stealing precious books from university libraries across the United States delivered a copy to "Simon," a translator of rare manuscripts who was also involved in international espionage. Simon took his translation to New York City's Magical Childe bookshop. The shop's owner was Herman Slater, described by Daniel Harms in The Necronomicon Files as a "showman-occultist of the old school." William S Burroughs dropped in and "after going through the pages and a few lines of powder, he offered the comment that it was 'good shit,'" illustrator Khem Caighan told Harms. The Simon Necronomicon went through several small print runs with occult presses, before being picked up by Avon Books in 1980, where it has served as the Joe Camel of chaos magick to American youth ever since.

There is considerable dispute about the book's provenance. Particularly the identity of "Simon."

Alan Cabal's "The Doom that Came to Chelsea", published in the New York Press, June 3, 2003, offers an answer:


Into this bubbling swamp of spiritual fecundity stepped Peter Levenda, aka "Simon." Charming, soft-spoken and aloof, well-versed in all aspects of occult theory and practice, he eased his way to the center of the scene. The Necronomicon was a team effort. Herman provided the sponsorship, while the design and layout were the work of Jim Wasserman of the OTO, a raving cokehead from Jersey named Larry Barnes whose daddy had the production facilities and a fellow who called himself Khem Set Rising (who also designed the sigils). The text itself was Levenda’s creation, a synthesis of Sumerian and later Babylonian myths and texts peppered with names of entities from H.P. Lovecraft’s notorious and enormously popular Cthulhu stories. Levenda seems to have drawn heavily on the works of Samuel Noah Kramer for the Sumerian, and almost certainly spent a great deal of time at the University of Pennsylvania library researching the thing. Structurally, the text was modeled on the wiccan Book of Shadows and the Goetia, a grimoire of doubtful authenticity itself dating from the late Middle Ages.

"Simon" was also Levenda’s creation. He cultivated an elusive, secretive persona, giving him a fantastic and blatantly implausible line of bullshit to cover the book’s origins. He had no telephone. He always wore business suits, in stark contrast to the flamboyant Renaissance fair, proto-goth costuming that dominated the scene. He never got high in public.

In short, he knew the signifiers and emblems of authority, and played them to the hilt. He hinted broadly of dealings with intelligence agencies and secret societies operating at global levels of social influence. He began teaching classes in the back room, and showed a genuine knack for clarifying and elucidating such baroque encrypted arcana as John Dee’s Enochian magick system in such a way as to make it understandable even to a novice. He also lacked the guts to let a woman know when he was through with her, or so Bonnie said. She was positioned to know at the time, despite her failing marriage to Chris Claremont, the comic book author who put the X-Men on the map. Chris was her third husband. I was her fourth, and last.

As Simon, Levenda threw parties with various forms of live entertainment and staged rituals presented by the various groups that swarmed around the shop. He had no political enemies on the scene, owing to his adamantine and resolute refusal to affiliate with any one group. There has always been a very heavy crossover factor between the Renaissance fair/Society for Creative Anachronisms crowd, the science-fiction fan circuit and the occult/wicca scenes. Simon had friends throughout all of these arenas, and they all showed up to support this effort at unity.

In case you missed it, that's Peter Levenda, author of Unholy Alliance and Sinister Forces.

Levenda is forthcoming about his involvement in the publication of the SimonNecronomicon, however he hasn't yet mentioned it in his other published works, despite frequent references to the cursed book. He has usually claimed his efforts were limited to translation. Asked on his Sinister Forces Q&A forum about his alleged authorship, he responds: "There is a lot of speculation on the Net and everywhere else about this, most of it in error as can be expected, but a book will be published next year that will clarify my role and the role of Simon in the controversy. In short, however: Did I have something to do with it? Yes. Did I write it? No. Other than that, I guess we will all have to wait for the book to come out next year." (I presume that book will be the third volume of Sinister Forces: "The Manson Secret.")

Levenda added more detail in this interview a few years ago with the editor of Dagobert’s Revenge:


My involvement was on the translation side. I've been around occult groups in New York since the late Sixties. I was a friend of Herman Slater of the old Warlock Shop in Brooklyn Heights before it moved to Manhattan and became Magickal Childe. I was around during the famous Witch Wars of the Seventies, when it seemed that everyone was casting spells on everyone else. I was there when Gardnerians and Welsh Trads and Alexandrians and Sicilian Trads sat down around a table in the back of Herman's shop to settle the War and make peace once and for all. Herman had once interviewed neo-Nazis in New York in the 1960s and we had a lot of interests in common. I never joined any of the groups, that wasn't my intention or inclination, but I was a familiar face around the campfire, so to speak. My fascination has always been on the degree to which religion and occultism influence mainstream politics; Unholy Alliance began as an academic study of this before it turned into a Nazi history. As for the Necronomicon, it was part of a stash of stolen books. The story is told, I think, in other places and I have been asked this before -- also on the Internet -- so to summarize: in the 1970s a couple of Eastern Orthodox monks pulled off the biggest rare book heist in the history of the United States. It was a continuing crime, the books being taken from libraries and private collections all over the country (and, it was said, Canada and Mexico). They were finally busted, and did federal time, but most of the books were never recovered. The Necronomicon was part of this swag as were a lot of occult books. It was in Greek, handwritten, but the problem was that much of the Greek was unintelligible. My modest contribution to this was recognizing that some of the Greek was an attempt to phoneticize Babylonian and Sumerian words. I am not one of the people arguing that this Necronomicon is THE Necronomicon, or that Lovecraft was even aware that it existed. I think Lovecraft heard the name through one of his friends in the Golden Dawn, and used it creatively. If the Simon Necronomicon is a hoax, I think it would have been better done and more closely followed the Cthulhu Mythos. I kind of like the fact that William Burroughs was into it, and wrote Simon and L. K. Barnes a letter praising it as an important spiritual breakthrough.
He went a bit further some time later in conversation with Daniel Harms:
"My role in the Necronomicon affair was as a general editor of the translated text. I also did much of the background research....I researched Sumarian lore at the NY Public Library, for instance, and provided some of the bibliography for Simon's introduction."

Harms adds:


Levenda also wrote a short promotional article on the Necronomicon, which has turned up at the American Religions Collection at the University of California at Santa Barbara's Davidson Library. Next to his byline, someone has written in "Simon (Editor of Necronomicon)" Levenda was receiving half of the royalties from the Simon book, so he must have had an important hand in the book.

It is fiction. But saying "it's only fiction" isn't much of an argument when it comes to magick, which could be called the science of make believe. Tibetan magick, for instance, includes the creation of "tulpas": entities willed into existence by disciplined acts of imagination. Many of the classic grimoires are falsely attributed to figures of antiquity or myth - The Key of Solomon, for instance - but that's irrelevent to the occultists who use them to release the power of their own will. That the Necronomicon could be invested with a similar authority by those who believe should not surprise. (Gonce writes he has known some who use its spells to have experienced similar poltergeist-like phenomenon, including ominous rappings on walls, as though something were trying to pass through.)

Jack Parsons' inspiration wasn't found only in figures such as Aleister Crowley and the great occultists; it was also in pulp fiction such as Jack Williamson's Darker Than You Think, a story of hereditary werewolves that revive the old gods under the leadership of the "Child of Night," the product of a magickal birth. A story like that would naturally bear considerable frisson for an self-styled Antichrist trying to crash the world system by invoking "Babalon" as a magickal "moonchild." John Carter's Sex and Rockets quotes Williamson as saying that, on meeting Parsons, "I was astonished to discover he had a far less skeptical interest in such things than I."

Seventeen-year old Roderik Ferrell was leader of a Kentucky "vampire clan," guilty of occult-inspired animal mutilation and murder, and a good deal of that inspiration was drawn from the Necronomicon.

Gonce writes:


Investigations into the background of Roderick Ferrell revealed that his interest in the Necronomicon was far more than casual. His possession of the book at the time of his arrest was no coincidence. According to seventeen-year old Audry Presson, a friend of Ferrell's at Eustis High School, Ferrell often discussed the Necronomicon with her over the telephone. Presson testified under cross-examination by defense attorney Candice Hawthorne that she and Ferrell had shared an interest in the book, although he took it more seriously than she did. Psychologist Wade Myers III testified that Ferrell "felt he was able to get powers from this book."

Gonce adds that "Simon's" book, particularly the section "The Conjuration of the Watcher," may have influenced the Vampire Klan's animal sacrifice, by advising readers


...to not make their sacrifices to demons neither too large nor too small for fear that the evil spirits will not answer when summoned or else grow too powerful. He follows this with an anecdote about a priest from Jerusalem who worshipped the "Old Ones" and sacrificed sheep to demons. Human sacrifice also seems to be encouraged by the Simon Necronomicon, as seen on page 19: "strive ever onward...though it mean thine own death; for such a death is as a sacrifice to the Gods, and pleasing.

I learned of Levenda's disputed but clearly significant part in the Necronomicon only Saturday evening, after writing that day's post praising the second volume of his Sinister Forces. My opinion hasn't changed, but it's been informed.

There is at least a terrific irony that the author of a study of evil and occult influence in American life can also be credited with a how-to book on demonic invocation marketed to the young and impressionable, which advocates animal and human sacrifice.