domingo, 24 de agosto de 2014

El Síndone: La Sábana Santa de Turín

Fuente:

http://www.ocultismoyconspiracion.com/2006/02/el-sndone-la-sbana-santa-de-turn.html

Información:

El Síndone: La Sábana Santa de Turín

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Es Síndone o Sábana Santa de Turín es un lienzo de lino rectangular, de 436 cm. de largo y 110 cm. de ancho, y tejido a espina de pescado, que cubrió el cadáver de un hombre que fue torturado, crucificado y que sufrió una perforación en el pecho.

Desde 1578 el lienzo se conserva en la Catedral de Turín. Antes estuvo en Chanbery, Francia, desde que en 1453 fue cedida a los Saboya. Fueron los Saboya quienes llevaron el Síndone a Turín cuando trasladaron su capital a la ciudad italiana. En 1983, Umberto II de Saboya dejó en herencia el Síndone al Papa, pasando a formar parte del patrimonio de la Santa Sede.
El 28 de mayo de 1898 el Síndone fue fotografiado por Secondo Pía que, al revelar las fotografías, se dio cuenta de que el negativo de la fotografía salía en positivo. Lo que había descubierto es que la imagen impresa en el lienzo era un negativo.
 El 13 de octubre de 1988 la Iglesia hizo público a través del arzobispo de Turín, el Cardenal Ballestero, el resultado de la datación por medio del carbono 14. Según esa prueba, la Sábana databa de unas fechas comprendidas entre 1260 y 1390, lo que imposibilitaría que fuese el Santo Sudario que portó Jesús. Pero esta prueba desató muchas dudas.
Los más devotos del Síndone han llegado a decir que la prueba del carbono 14 es inestable. Pero esta afirmación no es compartida por la ciencia. Las críticas a los laboratorios de Oxford, Tucson, y Zúrich no sólo se centraron en la inestabilidad del método en sí, sino que varios científicos dudaron también de la metodología empleada en esos laboratorios y el tratamiento de limpieza al que sometieron la tela. Sin embargo estos laboratorios siempre se han defendido dando detalles exactos de los procesos de limpieza. Además, la prueba no la hicieron sólo a un trozo del Síndone, también utilizaron otras tres muestras control, que ya estaban datadas con antelación y que fueron correctamente datadas por estos tres laboratorios. 
Cada laboratorio utilizo una técnica diferente y obtuvieron resultados similares. Sin embargo, la organización científica AMSTAR, anunció que la prueba de carbono 14 del año 1988 no fue hecha en la tela original del sudario sino en un trozo no original del mismo que había sido añadido en el siglo XIV. Lo que no se explica es por qué razón se iba a entregar un trozo de tela que no fuese original. 
Pero hay pruebas científicas que dan indicios de otra fecha posible para el Síndone. En 1978 el biólogo Max Frei Sulzer tomó muestras del polvo de la Sábana y pudo comprobar la existencia de sustancias autóctonas o frecuentes en Israel tales como polen, tierra, etc. Estos elementos no se podrían haber agregado en la Edad Media ya que en esa época no se tenía la tecnología suficiente como para trabajar con este tipo de micropartículas.
 Según todos estos datos se podría pensar que las pruebas de carbono 14 parecen hechas de una manera correcta y que, por lo tanto, sus resultados son totalmente fiables. Lo que dataría el Síndone en la Edad Media y siendo falsa la hipótesis de ser el sudario de Jesús. Pero queda una posibilidad, que el análisis no se hubiese hecho realmente al Santo Sudario y, por lo tanto, sea factible aún que sí que fuese el Síndone de Jesús.

Son también interesantes otras pruebas que, en vez de en la datación, se centran en el origen y significado de la imagen impresa en el lienzo. Se puede comprobar que la imagen del hombre que aparece es perfecta anatómicamente. El primer cirujano que certificó esta afirmación fue Yves Delage, un profesor de Anatomía Comparada de la Sorbona. Además, este profesor no era sospechoso ya que era un reconocido agnóstico. Para él, el hombre retratado había subido un martirio similar al que cuentan los Evangelios.

Expertos de la NASA pudieron comprobar en 1977 que la imagen de propiedades tridimensionales no pudo ser realizada por la pintura ni la fotografía. No sólo es que no haya indicios de haber empleado métodos artísticos, sino que no existen pigmentos ni tecnología conocida en la actualidad para elaborar una imagen similar. La corona de espinas en forma de casco, los clavos de las manos en el carpo (único punto en el que se podría sostener el crucificado en la cruz) y no en las palmas, y otros datos más, parecen probar que la imagen es auténtica y que el sudario sirvió para envolver a un hombre ejecutado en la cruz durante un período de 30 a 36 horas, como lo demuestran las setecientas heridas pequeñas y grandes calcadas sobre el lino

Los estudios han probado que no hay ninguna imagen del cuerpo bajo las manchas de sangre, por lo tanto, la imagen se formó después, y no es ni una pintura, ni una quemadura. La imagen es el resultado de deshidratación y oxidación de la celulosa contenida en las fibras en la superficie de la tela y eso no se ha podido hacer, como ya hemos dicho anteriormente, con métodos conocidos.

La explicación más plausible, si es que existe una, sería al de una radiación no penetrante sobre la sábana. En ningún punto de la imagen la intensidad de la luz, representada por la relación de la distancia entre la tela y el cuerpo, es cero. Esto parece indicar que la radiación que pudo crear la imagen no se produjo por contacto directo del cuerpo con la tela. Se hicieron multitud de pruebas utilizando rayos X, infrarrojos, ultravioleta, espectroscopios, reflexión electroscópica…
Tras conocer estos datos, se investigó más la composición de la imagen, y de los restos orgánicos o no que la formaban. Se realizaron multitud de análisis que mostraron datos enigmáticos. Al parecer había restos de sangre humana del tipo AB, muy frecuente entre los hebreos. Se hicieron estudios forenses que estudiaron los cientos de heridas grabadas. A la altura de la nariz rota, posiblemente por una caída, de las rodillas y los pies se han hallado restos de tierra de las características geológicas similares a las de la tierra del entorno de Jerusalén. Hay multitud de marcas de golpes, magulladuras y contusiones producidas por objetos contundentes y puños humanos, lo que indica que el individuo fue objeto de tortura anterior a la muerte. Algunas de estas heridas fueron producidas por instrumentos de tortura similares a los empleados por las fuerzas romanas.
Los estudios de la composición de la imagen que hemos mostrado y alguno más sólo pueden explicar la imposibilidad de que se trate de una falsificación del siglo XIV, que es un original. Se puede concluir que no se conoce ningún procedimiento que permita reproducir una imagen con todas las características mencionadas. Es decir, el hombre expuesto en la imagen realmente sufrió una crucifixión y una tortura muy similar, por no decir idéntica, a la que la tradición cristiana presenta en Jesús. Pero no sólo eso, es que muestra rasgos que nunca han aparecido en esa tradición, pero que científicamente son imposibles de haber sido falsificados en el siglo XIV. Pero, podría haber sido un impostor el que sufrió un martirio en el siglo XIV.
 El que la imagen no se haya producido por contacto, dio a pensar a los científicos en la posibildad de la radiación emanada del cuerpo. Pero una radiación de estas características no es posible. Al oír esta conclusión, muchos creyentes han pensado en el proceso de la resurrección, aunque este hecho es indemostrable desde el punto de vista físico.